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La vida bahá'í

"Ser un bahá'í significa, sencillamente, amar a todo el mundo; amar a la humanidad y tratar de servirla; trabajar por la paz y la hermandad universal." - Abdu'l-Bahá 

Hacerse bahá'í es responder al llamado de Dios en este dia y formar parte de una comunidad mundial comprometida a ayudar a la humanidad alcanzar la prometida era de paz, justicia y unidad universal.
 
Uno se hace bahá'í al reconocer a Bahá'u'lláh como el Mensajero de Dios para esta edad y esforzarse por cumplir Sus leyes y enseñanzas.  Para inscribirse como miembro de la fe bahá'í, debe hacer una declaración de fe, ya sea oralmente o por escrito, ante la asamblea bahá'í más cercana a Ud. (vea este mapa, llame al 1-800-22-UNITE o llene la solicitud de información para localizar la comunidad bahá'í más cercana. Si reside fuera de los Estados Unidos, favor visitar el sitio web internacional.)
 
A continuación se encuentran algunos de los aspectos y requisitos de vivir una vida bahá'í:

Leyes de conducta personal y principios morales
Gobernación y liderazgo
Enseñar la Fe bahá'í
Servicio
Contribuir a los fondos bahá'ís
 

Leyes de conducta personal y principios morales

Las enseñanzas bahá'ís incluyen leyes y preceptos para la vida espiritual y moral del individuo y para la gobernación y desarrollo de la sociedad. Las leyes para la vida personal de uno incluyen oración diaria, observar un período de ayuno, abstenerse de la política partidaria y ocuparse en un oficio, arte o profesión. Otros principios morales incluyen prohibiciones contra la murmuración, las relaciones sexuales fuera del matrimonio, la homosexualidad, los juegos de azar y el uso no médico del alcohol o de drogas.

El matrimonio, que Bahá'u'lláh llamó "una fortaleza para el bienestar y la salvación" forma parte integral de la Fe bahá'í. Los bahá'ís consideran que el matrimonio monógamo constituye piedra fundamental de la sociedad humana, y que esposo y esposa ocupan nivel igual. La Fe bahá'í anima al matrimonio interracial como expresión concreta de la unidad de la humanidad. Los matrimonios no se arreglan de antemano, pero una vez que se escoja la pareja, se requiere que los padres de ambos lados den su consentimiento al matrimonio, basándose en el entendimiento que el matrimonio debe ser fuente de unidad en un nivel social.

No se espera que los individuos obedezcan todas las leyes perfectamente al hacerse bahá'ís, sino que se hayan comprometido a esforzarse hacia esta norma. Bahá'u'lláh nos dice que Sus leyes son "las lámparas de Mi amorosa providencia entre Mis siervos, y las llaves de Mi misericordia para Mis criaturas".

Gobernación y liderazgo

No hay clero, ni trabajo pastoral o misionero profesional, en la Fe bahá'í. Antes bien, Bahá'u'lláh ha proporcionado una estructura para administrar los asuntos de la Fe mediante un sistema de concilios laicos elegidos a nivel local, nacional e internacional. Al nivel local y nacional, estos concilios se conocen como asambleas espirituales.  El concilio internacional es La Casa Universal de Justicia, que consta de nueve miembros y tiene su cede en el Centro Mundial Bahá'í en Haifa, Israel. Dotado por Bahá'u'lláh de la autoridad para legislar en asuntos no específicamente establecidos en los escritos bahá'ís, la Casa Universal de Justicia mantiene a la comunidad bahá'í unida y responsiva a las necesidades y condiciones de un mundo en constante estado de evolución.

Toda elección bahá'í se realiza por balota secreta y pluralidad de votos. No hay candidatos, nominaciones o campañas electorales. Los cuerpos gobernantes bahá'ís llegan a acuerdos mediante una forma colectiva de tomar decisiones que se llama consulta.

Es la creencia de los bahá'ís que estos cuerpos gobernantes, que forman parte del Orden Administrativo, proveen un modelo para el funcionamiento eficaz de una sociedad global unida y para el bienestar tanto espiritual como material de los pueblos del mundo. Los bahá'ís que tienen 21 años o más gozan del derecho de votar en las elecciones bahá'ís y de servir como miembros de las instituciones administrativas bahá'ís.

El primer día de cada uno de los 19 meses en el calendario bahá'í, los miembros de las comunidades locales bahá'ís se juntan para devociones espirituales, consulta administrativa y camaradería en una reunión llamada la Fiesta de 19 Días. Sirve de la reunión básica para adoración, toma de decisiones por la comunidad y camaradería.

Las devociones incluyen la lectura de textos de la Fe bahá'í así como de otras religiones. Después de las devociones, hay generalmente un período de consulta abierta que permite a los miembros de la comunidad expresar sus opiniones sobre asuntos de la comunidad y hacer recomendaciones a la Asamblea Espiritual Local.

Enseñar la Fe bahá'í

Se les prescribe a los bahá'ís tomar iniciativa individual al enseñar la Fe bahá'í a otras personas. Sin embargo, la Fe prohíbe toda forma de presión psicológica o incentivo material para efectuar una conversión, basándose en una profunda creencia que cada persona tiene el derecho y la responsabilidad de investigar la verdad por sí mismo.

Los bahá'ís se esfuerzan por compartir el mensaje de Bahá'u'lláh con sus familias, amigos, vecinos y compañeros de trabajo, en el entendimiento que "lo que el Señor ha ordenado como el supremo remedio y el más poderoso instrumento para la curación del mundo entero es la unión de todos sus pueblos en una Causa universal, en una Fe común."

Otra manera en que los bahá'is pueden enseñar la Fe bahá'í es de trasladarse a otro país o comunidad como "pionero." Ser pionero bahá'í se difiere de la labor misionera tradicional en el sentido que se espera de aquellos que lo emprenden seguir sus propias carreras, ser autosuficientes y formar parte integral de sus comunidades adoptadas.

Servicio

Para los bahá'ís, el servicio a otras personas hace que la vida tenga significado y propósito. Cualquier trabajo o profesión que se realiza en espíritu de servicio a la humanidad se considera la forma más alta de adoración. La educación de los hijos de uno y la preocupación por su familia también se consideran formas loables de servicio y de adoración.

Además de estas formas personales de servicio, la comunidad bahá'í emprende proyectos de servicio colectivo de acuerdo con las prioridades y las metas establecidas por la Casa Universal de Justicia. Tales actos de servicio pueden incluir ser tutor de círculos de estudio para adultos, enseñar clases de niños, ser mentor a grupos de jóvenes y ser anfitrión de reuniones devocionales. Los bahá'ís también toman parte en una gran variedad de proyectos de desarrollo social y económico para elevar el bienestar tanto material como espiritual de la humanidad.

Muchos jóvenes bahá'ís pasan un año o dos después de la secundaria o durante sus años universitarios en servicio a la Fe bahá'í, si bien no se les requiere hacerlo. Los bahá'ís pueden escoger entre muchas oportunidades de servicio en desarrollo comunitario, educación y otras formas de servicio social en los Estados Unidos o en otros países. Antes de entrar en un compromiso de servicio, se les anima a los individuos a orar sobre esta decisión y consultar con su familia y con su Asamblea Espiritual Local. 

Contribuir a los fondos bahá'ís

Contribuir a los fondos bahá'is se considera tanto obligación como privilegio y de naturaleza sagrada. Es también acto privado y voluntario que es privilegio únicamente de los bahá'ís, de modo que ni fondos ni contribuciones pueden aceptarse de parte de los que no sean miembros de la Fe.

El Fondo Internacional Bahá'í, administrado por la Casa Universal de Justicia, sostiene el crecimiento y el desarrollo de la Fe a través del mundo. Este Fondo también ayuda a mantener los santuarios sagrados de la Fe y otras dotaciones en el Centro Mundial Bahá'í en Haifa, Israel.

Los Fondos Nacionales Bahá'ís y los Fondos Locales Bahá'ís son administrados, respectivamente, por las Asambleas Espirituales Nacionales y las Asambleas Espirituales Locales en todo país y localidad. Los fondos se usan para sostener los centros, escuelas, editoriales, proyectos educacionales y de servicio social bahá'ís, además de otras actividades.

No se permite solicitar ni exigir contribuciones personales. La regularidad en contribuir, y un espíritu de sacrificio se enfatizan más que la cantidad de la contribución.