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En cuanto a elecciones, los bahá'ís no tienen partido

Los bahá'ís, así como otros ciudadanos de los Estados Unidos, darán su voto en la elección general que se acerca, pero no harán campaña ni promoverán candidatos específicos.

No se permite la política partidaria en la Fe bahá'í, cuyos miembros se esfuerzan por contribuir a edificar una sociedad unida en la cual se solucionan los problemas pacíficamente mediante la consulta, una forma cooperativa de tomar decisiones colectivamente.

De acuerdo con la exhortación de Bahá'u'lláh "preocupaos fervientemente con las necesidades de la edad en que vivís", a los bahá'ís se les anima informarse de los asuntos actuales y participar en las elecciones donde no se les requiere a que declaren afiliación partidaria.

Su selección de candidatos, sin embargo, se basa no en las consideraciones partidarias, sino en su propio criterio en cuanto al carácter y los méritos de las personas postulándose y su capacidad de hacer la más valiosa contribución a la sociedad.

El proceso de la política partidaria divide a la gente, dice Edward Price, bahá'í por muchos años que vive en el área de Chicago, "y puesto que la Fe bahá'í se reconcentra en crear la unidad," dice él, "nuestras enseñanzas nos mandan a mantenernos aparte del partidarismo."

A veces los bahá'ís sí se expresan sobre asuntos de la política pública o apoyan legislación cuando hay de por medio un claro principio espiritual, por ejemplo, en asuntos de los derechos civiles y humanos.  De hecho, a través de los años, los bahá'ís han estado a la vanguardia de la acción social tales como la igualdad racial, el adelanto de la mujer y responsabilidad por la tierra.

Los bahá'ís además promueven el principio central de la Fe que es la unidad, al votar en elecciones bahá'ís, las que son "eventos sagrados, ataviados en oración, nutridos en reflexión, realizados en sosiego," escribe Phyllis Edgerly Ring, bahá'í de New Hampshire, en su más reciente columna semanal en el foro de UPI sobre la religión y la espiritualidad.

No existe clero en la Fe bahá'í, y los asuntos de la comunidad se administran mediante cuerpos gobernantes elegidos que constan de nueve miembros, a nivel local, nacional e internacional.

En dichas elecciones, no hay campaña ni nominaciones.  Antes bien, cada votante, en la intimidad de su propia mente y libre de cualquier influencia externa, vota por los individuos que cree ser los mejores calificados para servir en un cuerpo gobernante bahá'í elegido.

Estar elegido a una institución bahá'i no es tanto oportunidad de gobernar sino de servir.  Es un deber sagrado.  En las palabras de las Casa Universal de Justicia: "No se debe permitir que nos olvidemos del peso continuo y pasmoso de sufrimiento bajo el cual millones de seres humanos siempre crujen—peso que han llevado por siglos tras siglos y el cual es la misión de Bahá'u'lláh levantar al fin de sus hombros.

"La causa principal de este sufrimiento ,lo cual uno puede ver a donde sea que mire, es la corrupción del moral humano y la predominación del prejuicio, la suspicacia, el odio, la falta de confiabilidad, el egoísmo y la tiranía entre los hombres.

"No es meramente el bienestar material que la gente necesita.  Lo que todos necesitan desesperadamente es saber cómo vivir sus vidas – necesitan saber quienes son, para qué propósito existen, y cómo deben de actuar los unos para con los otros.

"Y una vez encuentren las respuestas a estas preguntas,  necesitan ser ayudados en aplicarlas gradualmente a la conducta diaria.

"Es hacia la solución de este problema básica de la humanidad que a los bahá'ís se les anima a dirigir la mayor parte de su energía y de  sus recursos."

"Por supuesto, ningún bahá'í jamás diría que vive estos ideales perfectamente, " la Srta. Ring admite, "pero en los 30 años que he tenido el privilegio de experimentar el proceso electoral bahá'í, he visto su verdadera viabilidad como modelo de gobernación que es de veras del pueblo, por el pueblo y para el pueblo."